A veces, la rutina diaria nubla nuestra capacidad de planificar objetivos y enfocarnos en ellos. Las obligación laborales y académicas pueden desplazar muchos de nuestros sueños y propósitos al cajón del mañana. Y ese cajón tiene todas las papeletas para no volver a ser abierto.

Por eso son maravillosos ciertos momentos en que nos damos cuenta de manera casi mágica de que no estamos viviendo la vida que deseamos. Estos momentos electrificantes que nos hacen ver las cosas con meridiana claridad son llamados epifanías.

Una epifanía se puede definir como una revelación súbita o la manifestación de una realidad nueva. Todos alguna vez hemos tenido una epifanía: un momento de lucidez que desata pensamientos y acciones que pueden crear un antes y un después en nuestra vida.

Este tipo de momentos de alta intensidad llegan cuando menos lo esperamo. De repente, concretamos pensamientos hasta entonces vagos. Alineamos objetivos y pasamos a la acción para conseguirlos.

Una de las palancas del cambio para activar este tipo de momentos es el lenguaje. El modo en que expresamos ideas y pensamientos da forma a nuestra vida e influye de manera directa en la calidad de la misma. Como decía el filósofo británico Wittgenstein “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente”. Hay una relación directa entre la calidad de las palabras que usamos interior y exteriormente y la calidad de nuestra vida. Siempre se pone el ejemplo de los esquimales: tienen más palabras para «nieve» que cualquier otra lengua del mundo, lo que les hace experimentar este fenómeno natural en unos niveles más profundos y variados. Igual sucede con los sentimientos: todos sentimos, pero el molde para canalizarlos es la palabra, y si no conocemos la adecuada ese sentimiento se transforma en frustración.

Dicho esto, ¿cual es uno de los métodos para activar ese click en nuestra mente que nos haga despertar? Aunque no hay una fórmula mágica, una de mis formas preferidas es mediante frases motivadoras. Encapsular en simples sentencias revelaciones poderosas es algo fascinante y sirve para activar lo que arriba hemos definido como epifanía. Por ello aquí dejo algunas de las que más han impactado en mi vida:

“Preocúpate más por tu carácter que por tu reputación. Tu carácter es lo que realmente eres, mientras que tu reputación es solo lo que los otros creen que tú eres.” Dale Carnegie

“Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir.” Steve Jobs

“Un gramo de acción vale una tonelada de teoría”. Ralph Waldo Emerson

“Si todo parece bajo control, entonces no estás yendo lo suficiente deprisa”. Mario Andretti

“No importa cuantas veces fracases. No importa cuantas veces casi sale bien. Nadie va a saber ni le importan tus fracasos, y tampoco deberías hacerlo tú. Todo cuanto has de hacer es aprender de ellos y las personas que te rodean porque todo cuanto importa en los negocios es que salga bien una vez. Entonces todos podrán decirte la suerte que tienes”. Mark Cuban

“La complejidad es tu enemigo. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es mantener las cosas simples”. Richard Branson

“Una día tu vida pasará ante tus ojos. Asegúrate de que merezca la pena mirar”. Mooie

“No tengo miedo a morir, tengo miedo a no intentarlo”. Jay Z

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la más receptiva al cambio”. Charles Darwin

“Si no haces que ocurran cosas entonces las cosas te ocurrirán a ti”. Robert Collier

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. Henry Ford

”No he fracasado, he encontrado 10.000 maneras en las que esto no funciona”. Thomas Edison.

“Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que ésta triunfa” Mark Twain.

“Tú no eres tu currículum, eres tu trabajo”. Seth Godin

“Ser realista es el camino más común a la mediocridad.”  Will Smith

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.” Albert Einstein

Y tras leer estas frases, una pregunta: ¿Qué harías si no pudieras fallar?

Piénsalo. Tómate tu tiempo. Cuando tengas la a respuesta simplemente escríbela. Si lo haces, habrás plantado una nueva semilla en forma de idea, lo que brote depende de ti.

¿Cuál es tu favorita? ¿Conoces más frases motivadoras? Compártela. Gracias.