Es  martes por la mañana desde el cuartel general de Mooqia en Alicante. Hoy quiero contarte una pequeña metáfora para aumentar tu determinación para la consecución de objetivos.

 

Esta es la llamada metáfora de la Mochila. Esta técnica mental podemos utilizarla para tomar decisiones ejecutivas y eliminar completamente la pereza y el autoengaño sobre lo que está pasando en nuestro negocio o en algunas facetas de nuestra propia vida.

 

Utilizo esta técnica para llevar a cabo todo tipo de tareas, incluidas las que tengo justo encima del escritorio:

 

– Contratación de personal administrativo.

 

– Revisión de la edición de nuevos vídeos para Microgrados.

 

– Diseño de la producción de contenidos.

 

– Reunión para difusión de la metodología de aprendizaje.

 

– Ultimar presentaciones de Mooqia Talent para mostrar en Silicon Valley (¡viajamos en dos días a presentar nuestro negocio!).

 

Hay cosas en la lista que disfrutaré haciendo, estoy seguro. Pero también las hay que serán tediosas o bastante complicadas.

 

Así que la clave fundamental es ser capaz de conseguir hacer las tareas que necesitan completarse por el bien de tu negocio antes de ponerte con lo que te gusta. La verdad es que ya se trate de construir una empresa de éxito o de conseguir implementar una rutina de ejercicio físico el proceso hasta lograrlo es el mismo:

 

  1. Necesitamos un plan sólido y demostrado por expertos.

 

    2.  Tenemos que ejecutar el plan específico (dar cada uno de los pasos, sin importar lo duros que sean).

 

Ahora, el trecho que va desde el paso número uno al número dos es la zona crítica y es donde la mayoría de la gente pasa más tiempo: juguetea mentalmente con el plan que va a llevar a cabo en vez de simplemente ejecutarlo para conseguir crecimiento y resultados.

 

¿Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos “Ok, vamos allá, pongámonos a hacerlo hasta conseguirlo”. Finalmente comienzas a andar hacia tu objetivo, ya sea construir un negocio o comenzar a ir al gimnasio y entonces…¡caes de nuevo en la apatía!

 

Esto sucede, como Tony Schwartz (experto y muy recomendable autor de libros sobre productividad) dice, debido a que “los seres humanos tienen una infinita capacidad para el autoengaño”.

 

Creo que, en términos generales, todos somos naturalmente propensos a poner excusas mentales ante un desafío trabajoso.

Excusas como “estoy demasiado cansado”, “este no es el momento adecuado” o “tal vez ese objetivo no es realista, nadie realmente estará interesado en algo así” son la tónica habitual en muchas de nuestras formas de pensar.

 

A veces las cosas que tienes que hacer no son ni glamurosas ni excitantes, simplemente son cosas por las que hay que pasar. Si no estás motivado para hacerlas con determinación y sin excusas, entonces simplemente deberías pensar en claudicar y buscar otra meta.

 

Suena fácil verdad?

Pues no. Mal hecho

 

Hay que fracasar en lo que hagas, pero entregando un resultado, aunque sea pésimo.

 

Si haces un negocio pon tu producto en el mercado, aunque no sea comprado. Si comienzas a aprender un idioma, obligate a mantener conversaciones con nativos a los pocos meses de comenzar.

Esta capacidad básica: la de ejecutar la meta que dijiste que harías es fundamental.

Significa que has desarrollado una capacidad interna para hacer que las cosas sucedan realmente más allá de tu cráneo. Imagina la confianza que desarrollarías si en tu día a día tuvieras la certeza de que una vez te fijas una meta, sabes que vas a llevarla a cabo utilizando todos los medios a tu alcance para verla llegar a tu vida.

 

Ejecutar las tareas que te marcas, por tanto, es la más potente forma que una persona tiene para desarrollarse. De este modo ponemos de manifiesto todo lo mejor que tenemos y eliminamos lo que nos ata y paraliza. Todos tenemos miedo al comenzar algo que nos saca de la zona de confort. Por ello, debes enamorarte de ese proceso y dejar a parte la brillantez con que lo ejecutas.

 

El proceso de establecer objetivos y ejecutar las tareas necesarias para atravesarlos.

Si yo me pongo a hacer sentadillas o me siento a programar código que nunca antes había visto, no necesariamente me gustará hacer estas actividades, pero sí que me gustará el proceso de verme a mí mismo enfrentándome a ellas.

 

La analogía de la “mochila por encima de la valla” es extraída de cuando eras un niño pequeño y tenías una enorme valla que impedía tu paso y tenías que saltar.

 

Tú primero lanzabas tu mochila por encima de la valla, para evitar su peso cuando saltaras. Y entonces te tocaba a ti, ya no podías dar marcha atrás. Tu mochila esta al otro lado y sí o sí, ibas a saltar.

 

El resultado: tu saltabas esa valla, aunque te doliera, aunque te diera un miedo de mil demonios.

 

Si tienes una idea de negocio, un trabajo que deseas lograr o quieres especializarte en algún estudio particular utiliza esta fuerza para no darte por vencido.

 

Recuerda:

  1. Configura tu lista de tareas para ejecutarlas y conseguir el objetivo claro y medible que te has marcado.

 

  1. Lanza tu mochila a través de la valla: Contacta con los expertos, con socios, con posibles clientes, moviliza tus recursos para acercarte con impulso a donde quieres ir. Intenta concretar y confirmar tiempos de entrega y de consecución que te comprometan. Intenta estirar tus límites, sal de tu zona de confort. La mochila estará al otro lado.

 

Aprieta los dientes y salta tu valla. Es la mejor forma de conocerte a ti mismo. No te arrepentirás de haberlo intentado. Si de lo contrario.

 

Un saludo!