En un mercado laboral tan exigente y competitivo, el modo de diferenciarse y agregar valor para conseguir un empleo ha dejado de ser un currículum lleno de títulos. Si nuestro objetivo es el adaptarnos al cambio, no queda más remedio que presentar nuevas credenciales profesionales, capacidades y habilidades.

Los departamentos de Recursos Humanos buscan, cada día más, perfiles laborales cuyas actitudes y cualidades psicológicas encajen con el puesto a desempeñar. Por ello, trabajar en estas habilidades es un punto clave de nuestro desarrollo profesional.

Tal como señala una investigación del Instituto Nebrija de Competencias Profesionales y la Nebrija Business School, titulada Competencias profesionales más demandas en la empresa, precisamente lo que buscan y valoran las empresas en sus trabajadores son competencias no aprendidas en las aulas.

La formación tradicional debe complementarse con habilidades y nuevas competencias que marquen la diferencia en el mundo actual.

Por ello quiero hacer un resumen de las cinco habilidades más ampliamente demandadas por directivos de Recursos Humanos de grandes empresas según la investigación del Instituto Nebrija:

  • Comportamiento ético: la ética es concebida hoy como una competencia laboral fundamental, demandada no sólo a niveles de reclutamiento de personas sino, principalmente, constituida como un eje del posicionamiento de las empresas. En definitiva, los valores y su efectiva aplicación en la gestión son considerados factores de rentabilidad.
  • Iniciativa: La iniciativa es la predisposición para emprender acciones, crear oportunidades y mejorar resultados sin necesidad de un requerimiento externo, inspirados en la responsabilidad propia. En un mercado laboral muy segmentado y especializado, la capacidad para tomar decisiones con un enfoque claro es otro de los valores más deseados por departamentos de Recursos Humanos.
  • Creatividad: esta competencia se define como la habilidad para presentar recursos, ideas y métodos novedosos y concretarlos en acciones. Esta capacidad de afrontar y resolver problemas mediante el pensamiento lateral, de forma original e innovadora, es un recurso difícil de enseñar. Pero es posible.
  • Motivación por el desarrollo personal: Es el deseo que se siente por mejorar, crear y realizar acciones positivas en nuestra vida. Es la fuerza interna que nos hace actuar para enfrentarnos a los problemas y que nos impulsa a alcanzar nuestros objetivos. Implica una capacidad del individuo de plantearse metas y generar incentivos específicos para acercarse a ellas de modo constante.
  • Inteligencia emocional: es un concepto muy amplio definido como  la capacidad de una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como internas. Recursos emocionales como la empatía (capacidad de poder sentir lo que otra persona está sintiendo) o la autorregulación (capacidad de seleccionar la emoción que deseas experimentar en un momento dado, en cada situación particular) son parte de la inteligencia emocional.

En estas y otras muchas competencias profundizaremos en próximos artículos para implementarlas en nuestras vidas y rentabilizarlas en nuestra carrera profesional.

También investigaremos sobre la forma en que estas habilidades cualitativas pueden medirse y entrenarse, para tener un mayor impacto en nuestro crecimiento profesional.