Cualquier persona no puede ejercer efectivamente un cargo como dirigente en una organización. Esto es un hecho.  Lamentablemente hay quienes creen que sí, y ubican a personas de confianza (a veces familiares), pero sin las capacidades requeridas, en puestos de conducción, con los consecuentes resultados funestos, en la forma de continuos conflictos, ineficiencias, desmotivación del personal, ausentismo, inclumplimientos, renuncia de los mejores empleados, mal clima laboral, mala atención a los clientes y paros, entre muchos otros; todos eventos con un factor común: objetivos incumplidos y pérdida económica.

La realidad insoslayable es que para ejercer efectivamente un cargo de conducción en una organización se requiere contar con capacidad de liderazgo.  Liderazgo es un concepto que se menciona frecuentemente, en distintos ámbitos, desde el político al social, pasando por el empresario, militar o académico, entre otros, pero cuyo significado no siempre está claro, o no es el mismo para todos.

Comencemos entonces por definir “Liderazgo”.  A mi juicio la mejor forma de definir liderazgo es como “la capacidad de establecer objetivos y movilizar a otras personas hacia su concreción”.  Según esta definición vemos que liderazgo es una capacidad atribuible a una persona o a una organización. Una persona que puede establecer objetivos y movilizar a otras personas hacia su concreción posee capacidad de liderazgo, es decir, es un líder.

Por otro lado, sobre una organización que posee un plan claro y logra movilizar a sus integrantes para la realización de dichos planes, también podemos decir que posee “liderazgo”. Claro que este liderazgo organizacional se apoya o se origina en el liderazgo personal de ciertos integrantes de la organización, los cuales pueden ser dirigentes o empleados sin cargo jerárquico, pero con capacidad para liderar.  

Aclaremos que el liderazgo es un fenómeno que se desarrolla en todo tipo de organizaciones, ya sean éstas empresas, instituciones, equipos deportivos, grupos religiosos, asociaciones académicas o profesionales, familias, ciudades, países o la sociedad en su conjunto. Así, podemos encontrar líderes empresarios, académicos, políticos, militares, artísticos, sociales y religiosos, entre muchos otros tipos.  

En todos los casos aplica la definición planteada. Es un líder aquel que es capaz de establecer objetivos y movilizar a otras personas hacia su concreción.  También podemos definir liderazgo como “la capacidad de generar cambios en un contexto dado, organizacional o social”.  Ambas definiciones son conceptualmente coincidentes, ya que no es posible generar cambios (importantes) en un contexto dado sin movilizar a otras personas para que presten su colaboración.